CONTRA LOS EXCESOS EN EL LENGUAJE DE GÉNERO
LectorES y lectorAS de este blog: Desde hace algún tiempo los medios de comunicación se están haciendo eco de una costumbre, que de seguir su curso, convertirá a nuestra bella lengua materna en un enrevesado idioma, difícil de entender, y plagado de repeticiones innecesarias. Se trata del llamado lenguaje de género, impulsado por algunas organizaciones feministas, políticos y otros entes afines, que preconizan una lucha sin tregua contra la Academia de la Lengua Española, acusándola de discriminatoria con el sexo femenino, y la insertan dentro de aquella batalla, que sí es verdadera, por reivindicar los derechos politicos y sociales de la mujer. Y todo porque las normas gramaticales del español otorgan al masculino un sentido de género referencial para los dos sexos. Así, por ejemplo, con la palabra hombre podemos designar a una persona del sexo masculino específicamente, pero también contiene una referencia al género o a la especie, que incluye a las personas del sexo opuesto. E igual ocurre con niños, perros, gatos, etc., lo cual hace innecesario estar constantemente repitiendo el mismo sustantivo con la terminación AS para abarcar explícitamente al otro sexo.
El tema me viene a la mente cada vez que oigo en la TV Cubana un mensaje que anuncia "el fin de la programación dedicada a los niñOS y las niñAS"... diariamente antes del noticiero de las 8 p.m. Hoy me decido a escribir sobre el tema, pues siempre me ha parecido absurdo ver en este simple detalle gramatical una forma de discriminación y violencia contra las mujeres.


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La revista Signos se publica en Cuba (Santa Clara, provincia de Villa Clara) desde 1969, y fue fundada por el escritor y folclorista Samuel Feijoo. Con el lema gráfica, pentagrama, letra, sale dos veces al año, en un esfuerzo editorial de la Empresa del Libro en esta provincia cubana. Su número 54, de reciente presentación, pronto estará a disposición de lectores y suscriptores.






