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ECOSUR: COMPROMETIDOS CON EL HÁBITAT Y EL MEDIOAMBIENTE

Construcción con adobe (ecomateriales) en Nicaragua.Próximos al Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), declarado así por la Organización de las Naciones Unidas desde 1972, con el objetivo de alertar a estados y gobiernos, a instituciones y personas sobre la agresión que el propio accionar del hombre ocasiona a nuestro planeta, les hablaré de EcoSur (www.ecosur.org), la Red Latinoamericana para un Hábitat Ecológico y Sostenible, una organización sin fines de lucro, en cuyo lema y quehacer ha estado, desde su fundación, la preocupación ecológica y medioambiental que reclama la ONU. 

Y para referirse a EcoSur es obligado situar a su promotor: Grupo Sofonías, también organización no gubernamental —su centro de operaciones radica en Suiza y se expande por Latinoamérica, África y Asia—, coordinador en el financiamiento y la asesoría técnica para la consecución de decenas de investigaciones, proyectos de viviendas, producción y comercialización de tejas de Microconcreto y reciclaje de bicicletas, entre otros proyectos de carácter humanitario, con el requisito obligatorio de no agresión al medio ambiente y un mínimo consumo energético. Regiones sumidas en la pobreza o víctimas de desastres naturales o conflictos sociales también devastadores como Nicaragua, Honduras, Ecuador, Cuba, Namibia, India, Vietnam, Sudáfrica... han sido depositarias de la colaboración de este grupo, que también canaliza la ayuda de otras instituciones: COSUDE (Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo) y BASIN (Red de Servicios para la Asistencia Técnica en la Construcción), entre otras. Además, ha sabido potenciar y compartir los recursos materiales, la inteligencia y la experiencia existentes en esas regiones, en sus universidades, institutos técnicos y grupos de investigación.

 Ocupé un modesto puesto en Cuba, durante más de una década, como diseñador gráfico —y corrector en idioma español— de las publicaciones de EcoSur: dos boletines impresos, en inglés y español, y numerosas hojas técnicas, básicamente dedicados a promover la Teja de Microconcreto (TMC), el uso de cemento puzolánico (CP-40), la cal, la arcilla, y otros materiales y técnicas ecológicas, frente a otras tecnologías y materiales de construcción más costosos —también menos asequibles a los sectores más vulnerables de la población—, y a la vez contaminantes y grandes consumidores de energía, como el asbesto, el zinc o el cemento Portland. El sitio web (www.ecosur.org), cuyos cimientos ayudé a construir, es hoy obligada referencia en estos temas. Cientos de artículos se acumulan en su valiosa base de datos, alimentada por especialistas de decenas de países, que han puesto su granito de arena para que disminuya la agresión al medio ambiente y nuestro hábitat sea cada vez sostenible. Los proyectos de EcoSur no solo sumistran los recursos tecnológicos y materiales indispensables, sino también ponen en manos de los beneficiarios el know how de variadas tecnologías creadas o perfeccionadas por ingenieros, arquitectos, productores de rica experiencia y técnicos en diversas ramas, que en calidad de expertos conforman una red de conocimientos muy dinámica. Sus miembros cumplen misiones de entrenamiento y asesoramiento, ofrecen conferencias, cursos y clases magistrales en regiones bien distantes de los centros urbanos, y simultáneamente se nutren de tradiciones y prácticas autóctonas ancestrales, como las construcciones con tierra o paja, la cría de animales, la fabricación de ladrillos de adobe, el empleo de fibras como el bambú, o el aprovechamiento de desechos sólidos provenientes de las cosechas u otros procesos productivos, todas ellas con una marcada orientación conservacionista. Los talleres y fábricas de materiales, los proyectos de viviendas y de obras sociales, llevan aparejadas también la elevación del nivel de vida de la población. Además de financiamiento, instrucción y créditos, los beneficiarios participan en el diseño y la construcción de sus futuras viviendas, se crean atractivas opciones de trabajo y nuevas oportunidades de incrementar los ingresos familiares. Especialmente favorecidos, las mujeres y los jóvenes se incorporan masivamente a los cursos y se insertan en la sociedad. Estas realizaciones fuertemente comprometidas con el hábitat, dan un ejemplo de cuánto puede hacerse todavía en el mundo para educar e involucrar a un mayor número de personas en obras con gran impacto social, sin perjudicar el entorno, más bien preservándolo para las futuras generaciones.  Como parte también de este equipo de trabajo, participé en las dos últimas Conferencias Internacionales de EcoMateriales, auspiciadas de conjunto con el CIDEM (Centro de Investigaciones y Desarrollo de Materiales de la construcción), adscripto a la Universidad Central de Las Villas, cuyas ponencias, clases magistrales, conferencias, y debates contaron siempre con un fuerte contenido humanista, ambientalista y ecológico, con ideas y proyectos orientados a la prevención y el alivio de desastres naturales y lograr una vinculación más estrecha de la ciencia con la práctica. Decenas de especialistas y científicos se dan cita cada cuatro años en este evento, unos para divulgar y expandir sus ideas y descubrimientos, otros para transmitir la experiencia acumulada en universidades y centros de investigación prestigiosos de Alemania, Canadá o Estados Unidos, sin otro incentivo que no sea colaborar unidos en esta batalla por la solidaridad y la sostenibilidad. También están ahí en mi librero numerosas hojas técnicas, folletos, publicidad diversa, y varios libros editados durante más de una década, los cuales me vincularon a este gran equipo de trabajo, cuyos miembros, situados unos en Cuba, Suiza, Ecuador o Nicaragua, están permanentemente comunicados gracias a una eficiente red de correo electrónico y al propio sitio web. Una manera de actuar y trabajar muy común en nuestros días, pero que en sus inicios no estaba tan difundida ni era práctica habitual en organizaciones con centros de coordinación en diversas partes del mundo, y que ratifica la certeza de su nombre y objetivos: Red Latinoamericana para el Hábitat Ecológico y Económico. Un libro en particular: De desastre a dignidad, publicado en la década del 90, sirvió para adentrarme en la filosofía y los métodos de trabajo de Grupo Sofonías y EcoSur, y al mismo tiempo conocer a sus principales promotores e investigadores, dedicados a cumplir y desarrollar sus objetivos fundacionales cuatro décadas atrás: el matrimonio suizo de Kurt Rhyner (el máximo ejecutivo) y Katryn Pozac (editora y escritora del libro); Martín Meléndez y su esposa Isabel, en Nicaragua; Marcelo Novoa, en Ecuador; y Fernando Martirena, en Cuba, a nombre del CIDEM, y encargado también en aquel entonces de la coordinación de todo el trabajo editorial.  En el haber de todos ellos, y del numeroso grupo de consultores, científicos e investigadores unidos por EcoSur en los cinco continentes, un profundo conocimiento en sus especialidades, una vocación solidaria, y un compromiso ineludible con la conservación y cuidado del medio ambiente en cualesquiera de los escenarios de la Red, en consonancia con ese espíritu al que convoca la ONU y la humanidad entera en los inicios del milenio.

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