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AGRICULTURA Y BIODIVERSIDAD

En la foto, cuatro especies alimenticias —quinoa, mandioca, fonio y amaranto—, de las más de cien que han dejado de figurar en la dieta de millones de personas en los últimos tiempos, debido a la expansión en la agricultura de otros cereales como el trigo, el maíz y el arroz, a la exportación de patrones alimentarios desde los países más desarrollados, y a la invasión de alimentos baratos hacia zonas más pobres en calidad de ayuda.

Amaranto, quinoa, fonio y mandioca... han dejado de formar parte de la dieta básica en numerosas regiones del planeta.La humanidad asiste preocupada a este empobrecimiento de la biodiversidad y de la nutrición, la pérdida de hábitos alimenticios ancestrales, el alza incontrolable de los aliementos y la conversión en combustible de millones de toneladas de maíz, soya o caña de azúcar... como consecuencia inmediata, la amenaza de que se amplíe en 100 millones de personas el contingente de 850 millones de hambrientos existentes hoy en el mundo.

A continuación, algunos apuntes extraídos de una nota distribuida por IPS, sobre el peligro que se cierne sobre la biodiversidad en nuestro continente, y la crisis alimentaria en muchas zonas del planeta, a la cual ni siquiera la reunión cumbre efectuada recientemente en Roma, en respuesta a la convocatoria de la ONU, ha podido encontrar una solución a corto o mediano plazos:

La inmensa diversidad biológica de América Latina ha aportado poco a la agricultura comercial de la región, pese a ser lugar de origen de dos de las cuatro especies más consumidas en el mundo: el maíz y la papa.

La humanidad ha empleado con fines alimentarios más de 7.000 especies vegetales en su historia. Pero en los últimos cien años ha dejado de cultivar más de tres cuartos, y depende de apenas tres —trigo, maíz y arroz-—, para satisfacer casi el 70 por ciento de sus necesidades calóricas, indican datos de las Naciones Unidas.

Muchos cultivos antiguos, como el amaranto (del género Amaranthus) y la quinoa (Chenopodium quinoa), prometedoras especies latinoamericanas, son hoy poco explotadas ante la expansión de cereales como el arroz y el trigo. Junto con esos cultivos se pierden también conocimientos asociados a ellos, empobreciendo la agricultura y la nutrición.

El amaranto fue declarado "el mejor alimento de origen vegetal para el consumo humano" en 1979 por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, por sus proteínas y aminoácidos singulares y por no requerir cuidados especiales, mucha agua ni tierras muy fértiles.

Muy plantado por mayas, aztecas e incas, estuvo olvidado hasta la década de 1960, pero hoy se limita a tan sólo 2.000 hectáreas sembradas.

Al depender de no más de seis cultivos, la población es más vulnerable a las crisis de oferta o demanda", en especial la más pobre. Es lo que pasa ahora, con las subas enormes de los precios de los alimentos en todo el mundo, que amenazan con ampliar en 100 millones de personas el contingente de 850 millones de hambrientos, según el Programa Mundial de Alimentos. Las protestas violentas ya azotan a decenas de países.

Este cuadro es resultado de procesos que hicieron a más de 100 países muy dependientes de los alimentos importados, empezando por la ayuda alimentaria, como la de Estados Unidos. Desde los años 50 se "transfieren patrones alimentarios" a naciones pobres.

Luego, la apertura comercial "desigual" de las últimas décadas permitió a Europa y a Estados Unidos -—muy proteccionistas-— inundar el mundo con alimentos baratos, bienvenidos por un tiempo, hasta que la crisis reveló la trampa.

La pérdida de diversidad es otra consecuencia. El fonio (del género Digitaria) es un nutritivo y sabroso cereal de África occidental, que acabó confinado al área rural. En Brasil, el trigo sustituyó buena parte del consumo de mandioca (Manihot esculenta), maíz (Zea mays) y fríjoles (Phaseolus).

En Cuba, la canasta básica alimentaria descansa mayoritariamente en el arroz y el trigo (cuyos precios son protegidos por el Estado), en detrimento de la harina de maíz, viandas como la yuca, el plátano o la malanga, y hortalizas en general, que elevan su precio en los mercados, y por tanto tienden a ser menos consumidos hasta en las zonas rurales. La producción de azúcar ha decrecido considerablemente y hoy el país importa en vez de exportar ese importante componente calórico de la dieta humana.

El problema afecta a especies y a variedades, causando una erosión genética que hace más vulnerables las siembras. Sólo dos tipos de fríjoles negros dominan el mercado brasileño.

AGROECOLOGÍA VERSUS AGRONEGOCIO

Recuperar la diversidad depende de la agricultura familiar y requiere prácticas de agroecología y reforma agraria. También es indispensable la educación culinaria, porque los hábitos impiden diversificar los alimentos, como han comprobado intentos fallidos de difundir hortalizas en Brasil, apunta.

En cambio, un proyecto chileno de huertos urbanos, con educación nutricional y especies de varias cosechas por año, sí tuvo éxito. También en Cuba, estos proyectos de agricultura urbana han rendido buenos frutos en los últimos años, impulsados por una política del estado para estimular el consumo y la producción de vegetales en las ciudades.

La agroecología, que descarta los productos químicos, es "una propuesta interesante", pero sólo atiende "nichos de mercado y no sustituye" a la gran agricultura comercial. Existe una tendencia ascendente, por la mayor demanda de productos inocuos, la caída de fertilizantes no renovables y los buenos resultados de combinaciones agrosilvopastoriles y hortícolas.

Las exigencias del mercado de hoy marcan preferencias por productos de mayor calidad, seguridad, trazabilidad y valor agregado, desde obtener la zanahoria ya rallada hasta una soja con más contenido de isoflavona, sustancia que atenúa los síntomas de la menopausia.

Mientras, las especies comerciales tienen usos cada vez más diversos: el maíz es alimento humano y animal, materia prima de edulcorantes y de un combustible, el etanol. La caña hace mucho dejó de ser solo de azúcar: es fertilizante, fuente de alchoholes y origen de plásticos; mientras el trigo no es ya apenas pan, sino galletas, fideos y dulces.

La biodiversidad de nuestra región puede generar nuevos productos de consumo masivo, pero es un proceso largo, con inversión e investigación para responder a exigencias nutricionales y ambientales. No es un camino fácil. Productividad, uniformidad y procesamiento son principios necesarios para un cultivo útil.

La "conciencia" para aprovechar oportunidades es otro factor: Estados Unidos es el mayor productor mundial de quinoa, porque en un condado del estado de Nebraska se le dedican 25.000 hectáreas. La cosecha se destina a un alimento infantil de la corporación Nestlé.

Los cultivos que han sido objeto de intenso mejoramiento genético, como el maíz, el arroz y el trigo, rinden mucho más por unidad de superficie. Sin mejoras similares es difícil que especies nativas, como el amaranto y la quinoa, puedan competir en el mercado.

En México, pese a la carestía, la tortilla de maíz no pierde el liderazgo en el consumo. Si el precio del maíz sube aún más, eso pegará en los bolsillos de todos, pero es imposible imaginar que se deje de consumir, porque una cultura milenaria sostiene esta dieta.

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Un Comentario »

  1. luis alberto carlés maldonado — 29-08-2009 - 17:44:03 GMT 1

    está muy bueno el archivo.. quería hacer una pregunta.. cuales son las 10 especies vegetales mas consumidas del mundo que contribuyen en la alimentación humana??

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