ALICIA ALONSO RECIBE HOMENAJE EN VENEZUELA
La bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso se encuentra en Venezuela, en su séptima visita al país tras 15 años de ausencia, para la representación del Giselle que monta el caraqueño Ballet Teresa Carreño con bailarines de su compañía, y para participar también en un homenaje al bailarín y coreógrafo venezolano Vicente Nebrada (1930-2002). Alonso, nacida en 1921 en La Habana (Cuba), ha recibido multitud de galardones y distinciones en escenarios de todo el mundo, como resultado de una dilatada carrera artística que la ha llevado a ser considerada la mejor bailarina latinoamericana de todos los tiempos. Fue la primera bailarina no eslava ni anglosajona que interpretó Giselle, en el antiguo Metropolitan Opera House de Nueva York en 1943, si bien siguió con el papel por 50 años más, con un gran éxito de crítica y público. La bailarina cubana inició su carrera en Estados Unidos, antes de fundar en 1948 la compañía que más tarde pasó a llamarse Ballet Nacional de Cuba, hoy considerada una de las mejores compañías de ballet clásico del mundo, junto con la Opera de París, el Royal Ballet de Londres, el American Ballet Theatre y el ruso Ballet Bolshoi. En la década de los 50, Alonso intervino como primera figura del Ballet Ruso de Montecarlo, con lo que se convirtió en la primera bailarina occidental invitada a bailar en la Unión Soviética. A partir de los 60 realizó giras anuales por diversos países de Europa occidental y oriental, Asia, Hispanoamérica y Canadá, y su estrecha relación con España quedó sellada en 1992 al recibir la cátedra de danza que lleva su nombre en la Universidad Complutense de Madrid. La adaptación de Alonso de Giselle, sobre la original de Jean Coralli y Jules Perrot, está catalogada como una de las más logradas y será interpretada por las bailarinas venezolanas Cristina Gallardo y Cristina Amaral y por los cubanos Joel Carreño y Javier Torres. Alonso fue nombrada "Doctor Honoris Causa" por la universidad de Valencia (España) y por la de Guadalajara (México), recibió en 1998 la Orden "José Martí", la máxima distinción de Cuba, y desde 2002 es también embajadora de buena voluntad de la UNESCO.
GISELLE FUE MUY IMPORTANTE PARA MÍ Entrevista a Alicia Alonso, publicada en El Universal, de Caracas. No hubo posibilidad de ver esos ojos que tanto mundo han visto, ni escuchar esa voz marcada por los años, menos ver los pies que en puntillas alzaron todo un cuerpo que deslumbró a multitudes en todo el mundo. La entrevista a Alicia Alonso (Cuba, 1922) fue por correo electrónico, medio a través del cual puso de manifiesto su lucidez y la sabiduría que se acumula con el tiempo. La bailarina cubana llega a Venezuela mañana para dar su visto bueno al Giselle que monta el Ballet Teresa Carreño (2, 3, 9 y 10 de agosto) con bailarines de su compañía y para participar en un homenaje al maestro Vicente Nebrada (del 28 de julio al 3 de agosto). Alonso quiere vivir 200 años, lo ratifica, y probablemente dure más porque los artistas nunca mueren.
-Vino por primera vez en 1948. ¿Qué recuerda de aquel primer contacto con Venezuela? -Acabábamos de crear el Ballet Nacional de Cuba, que entonces se llamaba Ballet Alicia Alonso. Estábamos llenos de entusiasmo con nuestra flamante compañía, y el público venezolano no nos defraudó.
-Ya había marcado un hito en la historia del ballet al ser la primera bailarina no eslava ni anglosajona en interpretar a ... Giselle -Giselle fue muy importante para mí. Lo bailé por primera vez en el antiguo Metropolitan Opera House de Nueva York en 1943. Fue un gran reto, pues lo hice en sustitución de Alicia Márkova, que era una estrella establecida, muy elogiada en ese ballet, y yo era muy joven, y apenas me había recuperado de una operación de los ojos. Pero era un papel que yo amaba, lo había estudiado detenidamente, y cuando propusieron a varias bailarinas jóvenes del Ballet Theatre la sustitución de Márkova, la única que se atrevió a decir sí, fui yo. No me equivoqué, porque tuve un gran éxito de público y crítica. Luego lo bailé durante más de cincuenta años, y es uno de los personajes que me ha brindado mayores satisfacciones artísticas.
-¿Cómo hizo una latinoamericana para entrar en un mundo donde las rusas llevaban la delantera? ¿Qué dificultades tuvo que sortear? -Al comienzo de mi carrera en Estados Unidos, cuando comencé a destacarme como una bailarina clásica e intérprete de los grandes ballets tradicionales, tuve que enfrentar no pocos prejuicios. Hasta tal punto, que por motivos de promoción e imagen, trataron de cambiarme el nombre por uno ruso o sajón. Yo me negué absolutamente, y con mi trabajo artístico tuve que echar abajo muchas barreras. Cuando empezaba, me asignaban papeles como La Novia Mexicana, en Billy the Kid (que interpreté con mucho gusto) y otros papeles de demìcaractere. Pero poco a poco se fue imponiendo mi personalidad como bailarina clásica y romántica, aunque también trabajé mucho con el movimiento de coreografía moderna que se iniciaba en los Estados Unidos.
-¿Cuál es su postura frente a la fama? -La fama la llevo con sencillez y agradecimiento. Tiene sus inconvenientes y sus momentos conmovedores.
-Hace poco guardó algunos tesoros en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes ¿Puede revelar que guardó y cuál es el significado de este hecho en su vida? -Fue una experiencia curiosa. Es como dialogar con el futuro, con un interlocutor imaginario. No puedo revelar el contenido del legado, así que tendrá que esperar unos cuantos años. Y allí estaré para entonces...
- Ha dicho que quiere vivir 200 años más ¿Qué haría en ese tiempo? -Seguir creando artísticamente, enterándome de los progresos de la ciencia, de los descubrimientos. Hay tanto por hacer, conocer y dar a los demás.
-Viene a un homenaje a Vicente Nebrada ¿Qué recuerda de él? -Tengo los mejores recuerdos de Vicente Nebrada, que fue en una época integrante del Ballet Nacional de Cuba, algo que él valoraba altamente. Lo considero uno de los grandes coreógrafos que ha dado América Latina. Siempre mantuvimos con Vicente una excelente relación personal y artística.
-¿Qué aplaude y qué cuestiona a la Revolución Cubana? ¿Siente que Venezuela puede repetir la experiencia? -Mi visita a Venezuela tiene un objetivo cultural y amistoso, y prefiero no extenderme en temas políticos que puedan confundir el significado de mi presencia entre ustedes. Eso no quiere decir que no sostenga mis principios, conocidos por todos, ni mis simpatías por todo lo que signifique el progreso de la humanidad.
-¿Es lícito que el creador milite en un partido político? -Claro que sí; es un ciudadano como todos los demás, con sus mismos derechos y sus deberes con la sociedad.
-Siente interés por el espacio extraterrestre ¿Desde cuándo y por qué este tema? ¿De no haber sido bailarina habría sido astrónoma? -Siempre me interesó el tema. Me parece un ámbito fascinante. La astronomía sería, desde luego, una posibilidad, pero no la única.
-¿Qué espera de esta visita a Venezuela? -Espero un agradable reencuentro con un pueblo entrañable, al que nos unen múltiples lazos históricos y culturales. Compartir con mis viejos amigos y, sobre todo, realizar un trabajo fructífero con los bailarines venezolanos. Giselle es una bella obra, a la que le tengo un gran respeto y espero poder ofrecerla en todo su esplendor.
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Nunca deja de sorprenderme esta gran artista cubana. La verdad es que recuerdo cuando era adolescente las obras de ballet clásico que veía por televisión, dirigidas por Alicia Alonso. También la he visto danzar ya con una edad más que respetable. Una mujer infatigable como ella, con inquietudes todavía, es algo que significa un regalo para el que lo da a conocer y para quien lo recibe. Alicia Alonso es tan entusiasta que la vida le responde con más lunas y más amaneceres. Gracias por este post.