VILLA CLARA Y LA HABANA: ALTA TENSIÓN EN LA PELOTA CUBANA
—¿No le preocupan los seis juegos que los Vaqueros de La Habana les ganaron en la fase clasificatoria?, algo que solo habían logrado hacerles Vegueros y Santiago de Cuba. —Es verdad que nos derrotaron en todos los partidos, pero la situación de ahora es otra. Desde los finales de la etapa regular y durante los play off el equipo ha jugado de forma estable, con unas ansias de victoria increíbles. La historia contra La Habana no se va a repetir.
—¿Habrá cambios en la alineación? —Por ahora pensamos mantener el orden al bate que tan bien ha respondido en los últimos partidos. —¿A pesar del descenso de Pestano a la ofensiva y lo bien que ha estado Lunar? —A Lunar le hemos dado responsabilidad en la ofensiva y ha cumplido con ello; pero consideramos que Pestano nos puede ayudar mucho detrás de Borrero. Él es un gran pelotero que en cualquier momento debe subir en su bateo. «De ser derecho el lanzador rival, utilizaríamos a Leonys, Flores, Zamora, Borrero, Pestano, Lunar, Yulexis La Rosa, Yeniet Pérez y Aledmis; si se trata de un zurdo, como Yulieski González, analizaríamos la posibilidad de subir a Aledmis Díaz al segundo turno y bajar a Flores.» —Con cinco días de descanso, Freddy Asiel se pinta para abrir el juego de este sábado. —Exacto. Él es en estos momentos nuestro principal abridor. —¿Cómo rotarías a los demás tiradores? —Alain Sánchez y Misael Siverio acompañarán a Freddy Asiel en las aperturas, siempre aclarando que el placeteño pudiera actuar también como relevista. «Yosvani Pérez y Yasmani Hernández están previstos en los relevos largos e intermedios; aunque no descartamos que el segundo pueda abrir algún partido. Yolexis Ulacia tendrá una vez más la misión de trabajar como cerrador.» —¿Te agrada la decisión de que el pitcheo sea libre? —Se planteó que habían tenido en cuenta el criterio de los dos mentores para tomar esa decisión; sin embargo, a mí no me consultaron. Pensamos que se debió mantener en la final la reglamentación sobre la limitación de lanzamientos que se empleó en cuartos de finales y en la semifinal. —Antes de comenzar el play off contra Santiago de Cuba me comentaste que los naranjas no serían un manjar para las Avispas, y así fue. Ahora, previo al duelo con los habaneros por el título, ¿qué dirías? —El «Villa Clara» no es una sorpresa. Este equipo lleva 11 series seguidas ganando más de 50 juegos. Vamos a luchar para vencer en cada uno y ganar el campeonato. Seguro que lo vamos a lograr.
Con la autoestima por las nubes, después de haber batido a las potentes selecciones de Santiago de Cuba y Ciego de Ávila, el manager del conjunto de Villa Clara, Eduardo Martín Saura, concede una entrevista al cronista deportivo del periódico Vanguardia, durante la última sesión de entrenamiento en el estadio «Sandino».
«El equipo se encuentra en magníficas condiciones, con una preparación óptima, estado de ánimo excelente y sin muchas lesiones aparentes», expresó el timonel que en más ocasiones ha conducido la nave villaclareña.
—La mayoría de los simpatizantes con la causa naranja preferían enfrentar a La Habana antes que a Pinar del Río, ¿se incluye usted en ese grupo?
—Estábamos preparados para enfrentar a cualquiera de los dos. Son rivales bastante similares. Pinar con más ofensiva y los habaneros con un pitcheo muy completo.
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Considero que la serie nacional de beisbol debe ser reducida a 6 u 8 equipos. yo conformaría una liga de 8 con un calendario de 120-130 juegos por equipo. Podría dividirse en liga occidental y liga oriental, jugando play-offs con sistema cruzado 1-3 y 2-4 y los vencedores irían por el título. los nombres y colores serían los siguientes:
vegueros del pinar del río (verde)
artilleros del habana (marrón)
leones del industriales (azul)
cocodrilos del matanzas (rojo con ribetes azules)
azucareros del las villas (naranja con ribetes negros)
ganaderos del camaguey (azul con ribetes rojos)
indios del oriente (azul oscuro)
avispas del santiago (rojo)
los dos teams habaneros estarían conformados indistintamente por jugadores de la capital, habana campo y la isla. la habana es una sola. tan habanero es el que vive en marianao como el que lo hace en caimito o nueva gerona. lo del nombre artilleros le viene a los marrones por los vetustos cañones que adornan las fortalezas de nuestra capital y la tradición del zimbombazo de las 9, tan habanera. no sea que a alguien con poca iniciativa se les ocurra llamarle “agropecuarios” como ya han hecho en pasadas selectivas; cuando pienso en la mascota de ese equipo lo primero que me viene a la mente es un puerco.
Lo mismo se aplica a los dos conjuntos orientales, tan oriental es el que vive en nicaro como el que lo hace en songo la maya.
De tal forma los aficionados se sentirían identificados con sus regiones y seguirían a sus equipos, sin que se quedaran zonas del país sin ver béisbol, ya que se programarían juegos en todos los estadios de las cabeceras provinciales que cumplan los requisitos de calidad y seguridad que ameriten al campeonato: así, por ejemplo, el elenco villareño se desempeñaría en los estadios de santa clara, cienfuegos y sancti spiritus, los camagueyanos se presentarían en camaguey y ciego, etc.
Cada equipo tendría su sucursal en la liga de desarrollo con ascensos y descensos de jugadores según su rendimiento.
También haría una reforma radical con los cotorreantes uniformes con esos pantalones de bombacho sin ligas que tanto deslucen el espectáculo.
En la mayoría de los uniformes de visitador no se distinguen ni las letras.
En los de home club, que por suerte son blancos, el número se coloca debajo de la inicial al costado izquierdo en vez de estar solo al derecho, desbalanceando el conjunto por completo.
Todos los uniformes de home club tienen el mismo diseño: blanco con las mangas del color del equipo. No hay ningún diseño a rayas, o sin mangas, nada que rompa esa desértica monotonía.
Recuerdo con nostalgia aquellos uniformes de las snb de los años 68 al 72: daban gusto por su elegancia, cada nombre con una tipografía diferente, las letras y números con un ribete blanco o de color que los destacaba del fondo, blancos los de home club, grises los de visitador. Ya no se ven uniformes grises de visitador en nuestro entorno; nuestros alegres diseñadores desconocen que ya por el siglo XIX los dignos precursores se habían dado cuenta de las ventajas técnico-tácticas del mismo, ya que los lanzadores salían favorecidos, pues al escoger estos las pelotas más usadas para dificultarle la tarea a los bateadores, las mismas en su trayectoria de descenso al ser lanzadas pasaban frente al cuerpo del lanzador y costaba más trabajo batearlas. En este caso la estética fue de la mano con la picardía.
Imagínense una mizuno nuevecita pasando frente al uniforme rojo tomate de un lanzador del equipo cuba. Todo un banquete.
Al babalao del equipo cuba hay que pasarlo al retiro: ya esos uniformes rojos que usan hasta de home club en los juegos decisivos no traen suerte. La pelota se gana a palos, no con supersticiones.
Y si no, recuerden aquellos uniformes que se usaron en cartagena´70: más bellos y elegantes no los ha usado nunca un equipo cuba. El de home club llevaba a la izquierda la palabra cuba con la letra c en círculo abarcando las demás y el número a la derecha; venía en dos versiones: blanco crema con letras rojas o blanco con letras azules (en la guía de 1970 se aprecian muy bien, revuelvan la biblioteca y díganme si no tengo razón); el de visitador gris con la palabra cuba a todo lo largo del pecho en color rojo con ribetes blancos y azules. Como para aplaudir nada más que de verlos.
Espero que nuestra momificada comisión salga de su letargo y al menos lo lea.
Un saludo.